Encontrar camareros comprometidos se ha convertido en una carrera constante, el absentismo aprieta y los equipos duran menos de lo que deberían. A eso se suman los costes fijos que no dejan de subir, la materia prima cada vez más cara y la sensación permanente de que trabajas más que nunca… para que el margen sea cada vez más pequeño. Y lo peor no es solo el número. Es esa sensación de que el negocio te ahoga en lugar de sostenerte.
Hay negocios que funcionan. Que llenan mesas. Que tienen personal estable.
No tienen suerte, tienen sistema. Y ese sistema se basa en tres pilares:

